miércoles, 7 de enero de 2026

Actividad de expresión oral: Si el personaje pudiera hablar libremente

Una actividad de expresión oral especialmente interesante podría plantearse a partir de la recomendación lectora compartida en este blog para el trabajo en el aula, La profecía del cuervo de Maggie Stiefvater. La propuesta consistiría en diseñar una estrategia didáctica orientada a profundizar en la comprensión de los personajes a través de la oralidad, de manera que el alumnado no se limite a reproducir información sobre la obra, sino que realice una interpretación personal y reflexiva. Tras la lectura de la novela, los estudiantes deberán escoger uno de los personajes principales y preparar un breve discurso oral en primera persona, adoptando su voz, su perspectiva y su forma de expresarse, como si fuera el propio personaje quien se dirigiera al grupo.

La finalidad de esta actividad es doble. Por un lado, se pretende desarrollar la competencia comunicativa oral en un contexto creativo y significativo, favoreciendo la seguridad, la fluidez y la claridad expositiva al hablar en público. Por otro, la actividad permite comprobar el grado de comprensión lectora alcanzado por el alumnado, ya que hablar desde la voz de un personaje exige haber entendido su psicología, sus motivaciones, sus conflictos internos y su evolución a lo largo de la narración. De este modo, la expresión oral se convierte también en una herramienta para evidenciar una lectura profunda e interpretativa, alejándose de una comprensión superficial centrada únicamente en el argumento.

Para el desarrollo de la actividad, cada alumno analiza previamente el personaje elegido, atendiendo a sus rasgos de personalidad, su manera de relacionarse con los demás personajes y las decisiones que toma a lo largo de la historia, así como a sus manerismos en el habla o a determinadas expresiones que lo caracterizan. A partir de este análisis, el alumnado elabora un discurso breve, de uno o dos minutos, en el que el personaje se presenta a sí mismo, expresa sus deseos, miedos o contradicciones y reflexiona sobre los acontecimientos vividos en la novela. Se anima a cuidar no solo el contenido del discurso, sino también el tono, la entonación y la actitud corporal, con el fin de que la intervención resulte coherente con la psique del personaje representado.

Las exposiciones se realizan de forma individual ante el grupo. Antes de comenzar, el docente recuerda algunas pautas básicas de la comunicación oral, como la necesidad de que el discurso sea comprensible y esté mínimamente organizado, pero subraya que estos aspectos deben adaptarse a la voz y a la personalidad del personaje elegido. De este modo, se valora que el alumnado mantenga una coherencia comunicativa sin perder de vista que está interpretando a un personaje concreto, cuyo modo de expresarse, actitud corporal o relación con el público puede diferir del registro habitual del hablante.

La evaluación de la actividad se lleva a cabo mediante observación directa durante las exposiciones orales y se centra en tres aspectos principales: la coherencia y claridad del discurso, la fluidez y pronunciación, y la adecuación de la voz, el tono y el contenido a la psicología del personaje elegido. Para ello, se utiliza una breve rúbrica de observación que permite valorar el desempeño del alumnado de manera clara y formativa, ofreciendo una visión global tanto de su competencia comunicativa oral como de su comprensión profunda de la obra literaria.


Criterio Excelente (3) Adecuado (2) Necesita mejorar (1) Calificación
Coherencia El discurso está bien organizado y se entiende claramente. Se entiende en general, aunque con algunos desórdenes. Es confuso y difícil de seguir.
Adecuación del registro El lenguaje se adapta muy bien al contexto y al rol. El lenguaje es aceptable, aunque a veces poco adecuado. El lenguaje no se adapta al contexto ni al rol.
Entonación y claridad Voz clara, entonación expresiva y fácil de escuchar. Voz comprensible pero monótona o poco expresiva. Voz baja o poco clara, difícil de entender.
Calificación final

martes, 16 de diciembre de 2025

Ecos de Youtube: "@Linguriosa"

 

YouTube se ha consolidado como una de las plataformas más importantes para la divulgación educativa, ya que permite combinar explicación oral, recursos visuales y cercanía con la audiencia. En este contexto, el canal Linguriosa, dirigido por Elena Herraiz, se ha convertido en un referente en la divulgación lingüística en español. El canal está dedicado a explicar fenómenos lingüísticos del español desde una perspectiva rigurosa pero accesible. Los vídeos tratan cuestiones como dudas gramaticales frecuentes, curiosidades del lenguaje, mitos sobre el buen y el mal uso de la lengua o los cambios que experimenta el idioma con el paso del tiempo. Los títulos suelen ser llamativos y cercanos, lo que facilita atraer a un público amplio y diverso, no necesariamente especializado en lingüística (aunque también son lo suficientemente elaborados como para interesar a este público).

Uno de los aspectos más destacables del canal es su enfoque didáctico. Linguriosa combina el rigor académico con un lenguaje claro y comprensible, apoyándose en ejemplos de la vida cotidiana, referencias culturales y un tono cercano que ayuda a que los conceptos se entiendan con facilidad. El uso del humor y de situaciones reconocibles contribuye a mantener la atención del espectador y a reforzar el aprendizaje de forma amena. Además, la edición es dinámica y utiliza imágenes y fragmentos de apoyo que refuerzan la explicación sin resultar excesivos, lo que favorece la comprensión y el seguimiento del contenido.

El canal también destaca por la interacción con la audiencia. En los comentarios se generan debates, preguntas y reflexiones relacionadas con los temas tratados, lo que convierte el espacio en una comunidad de aprendizaje. Esta participación activa del público refuerza el carácter educativo del canal y demuestra el interés que despiertan los contenidos.

En conclusión, el canal de YouTube de Linguriosa es un ejemplo muy valioso de divulgación educativa en redes sociales. Su capacidad para adaptar contenidos lingüísticos complejos a un formato accesible y atractivo lo convierte en un recurso útil tanto para estudiantes como para docentes y para cualquier persona interesada en conocer mejor el funcionamiento de la lengua española.

Viajando en busca de paz

Siempre que pienso en un viaje inolvidable pero tranquilo, de esos que se disfrutan sin prisas, se me viene a la cabeza Almanza, mi pueblo. Está situado en la provincia de León, en la comunidad de Castilla y León, en la órbita del río Cea y rodeado de un paisaje castellano abierto y sereno, de campos amplios, horizontes largos y caminos que invitan a caminar sin rumbo fijo. Es un lugar pequeño, con historia y con ese encanto especial que tienen los sitios donde el tiempo parece ir un poco más despacio.

Si salimos desde Bilbao, la mejor forma de llegar es utilizando el coche, y el trayecto más recomendable es pasando por Santander. No hace falta ni avión ni barco, solo carretera. Desde Bilbao se toma la A-8 en dirección a Santander, y desde allí se continúa hacia el interior, cruzando Cantabria y entrando en la provincia de León. Es un viaje de unas cuatro horas, muy agradable, con paisajes verdes al principio y zonas más abiertas y rurales según te acercas a Almanza. Existen otras opciones de transporte como el tren o el autobús, pero el tiempo de viaje se alarga bastante y la frecuencia es escasa, así que el coche es la opción más cómoda y flexible. 


En Almanza y en su entorno más cercano hay putnos más atractivos de lo que cabría esperar en un pueblo pequeño, lo que hace la visita muy completa. Dentro del propio pueblo destaca la Torre del Reloj, el casco histórico de origen medieval, el antiguo arco de la muralla, la plaza y el paseo junto al río, ideales para recorrerlos con calma. Por si fuera poco, a las afueras se encuentra el Castillo de Almanza, otro de sus elementos más emblemáticos. En los últimos años, además, Almanza ha ganado protagonismo gracias a su nombramiento como Pueblo Europeo de la Navidad de Castilla y León, una distinción que ha impulsado numerosas actividades: durante el invierno el pueblo se llena de miles de luces, decoraciones gigantes, recorridos temáticos, juegos para niños y eventos culturales, y actualmente se está desarrollando un laberinto como nuevo atractivo turístico y lúdico. Todo ello convierte a Almanza en un destino vivo y dinámico, donde el patrimonio histórico convive con propuestas originales y pensadas para todos los públicos, sin necesidad de salir del propio municipio.

Créditos de la imagen

Para dormir y comer, el pueblo ofrece alternativas sencillas y muy prácticas sin necesidad de salir del pueblo. Destaca el Albergue Turístico Pico Mediano, una opción económica y acogedora donde es posible alojarse y comer en el mismo lugar, ideal para presupuestos ajustados y para quienes buscan comodidad y trato cercano. En cuanto a la gastronomía, tanto en el Pico Mediano como en otros bares y restaurantes de la zona se puede disfrutar de cocina tradicional leonesa, con platos caseros y abundantes, y aprovechar la visita para llevar productos típicos como cecina de León, embutidos, miel, dulces artesanos o quesos.

En definitiva, Almanza es uno de esos destinos que no aparecen en todas las guías, pero que se quedan en la memoria. Un lugar perfecto para llevar a alguien que quiera conocer la León más auténtica, disfrutar de la historia, comer bien y volver a casa con la sensación de haber descubierto un pequeño tesoro escondido. 

Resultados del test IKASNO


Sin más dilación, mis resultados del test de competencias digitales IKASNO, que demuestra que llevo muy bien la mayor parte de los aspectos menos la seguridad (decepcionada, pero no sorprendida):


miércoles, 10 de diciembre de 2025

«La profecía del cuervo», Maggie Stiefvater


Un libro del que guardo un recuerdo muy especial es La profecía del cuervo de la autora estadounidense Maggie Stiefvaterque llegó a mí en un momento en el que buscaba historias que me hicieran sentir acompañada y que me permitieran escapar un poco sin alejarme del todo de la realidad. Lo empecé un día cualquiera, sin saber demasiado de la trama y por recomendación de una conocida y, desde las primeras páginas, sentí que había dado con algo distinto: un libro capaz de mezclar lo cotidiano con lo misterioso de una manera sorprendentemente natural. Todavía hoy puedo recordar la sensación de sumergirme en esa atmósfera tan particular y simultáneamente tan familiar, tan cotidiana y tan encantada.

La novela, publicada en septiembre de 2012 y con unas cuatrocientas veinte páginas, abre la saga The Raven Cycle de Maggie Stiefvater. No tiene ilustraciones más que en algunas de las ediciones especiales posteriormente publicadas, pero su prosa es tan visual y colorista que no hacen falta. La historia que narra sigue a Blue Sargent, una chica que proviene de una familia de videntes, y a cuatro Raven Boys (Gansey, Adam, Ronan y Noah), estudiantes del instituto Aglionby que están embarcados en una búsqueda: encontrar el lugar donde duerme el antiguo rey galés Glendower, que creen capaz de concederles un deseo si es encontrado. Aunque la premisa parece fantástica, lo que más me atrapó no fue la magia en sí, sino la forma en la que convive con las emociones, los miedos y los vínculos de los personajes. Sentí que era un libro que hablaba de la adolescencia sin simplificarla, que mostraba inseguridades, sueños enormes, heridas pequeñas y ese deseo constante de convertirse en alguien que todavía no sabemos definir. Además, al tratarse de lo que podríamos denominar una "novela de personajes", da mucho juego a la profundización psicológica. 

Como futura profesora, este es un libro que recomendaría en un aula porque combina elementos especialmente valiosos al introducir de forma accesible ideas cercanas al realismo mágico, donde lo extraordinario se mezcla con una realidad muy reconocible para cualquier estudiante de ESO, y presenta personajes adolescentes complejos cuyas vidas se cruzan, se influyen y se transforman. Stiefvater escribe amistades, bajo el retrato del tópico actual de la "familia encontrada", con una sensibilidad poco común en la literatura juvenil, mostrando tanto la ternura como los conflictos y la profundidad emocional propia de la adolescencia. Además, la obra juega de forma recurrente con el latín (mediante personajes, referencias e inscripciones), algo que en mi caso despertó una curiosidad auténtica por la materia y que puede convertirse en una herramienta de motivación para el alumnado, acercándoles a la lengua y la cultura clásicas a través de un contexto literario contemporáneo.

En términos generales, me parece una obra ideal para trabajar en 3.º y 4.º de ESO, porque ofrece una lectura entretenida y envolvente, pero también profunda, y permite que cada alumno encuentre algún punto de conexión, ya sea emocional o temático, permitiendo trabajar en clase cuestiones como la identidad, la amistad, las diferencias sociales, las expectativas familiares o el crecimiento personal. De todas formas, aunque se trata de literatura juvenil, creo que tiene capas que incluso pueden impactar a lectores más adultos, pues también abarca asuntos universales como la pérdida, el trauma, la pobreza, el destino o la identidad de una forma que no se limita al cuadro de edad de los personajes. 

En cuanto a cómo trabajarla exactamente, me gusta la idea de comenzar la lectura generando el mismo aura de misterio dentro del aula. Proyectaría una imagen de un bosque oscuro y una única frase: “Aquí yace un rey que quiere concederte un deseo” Sin explicar nada más, pediría a los estudiantes que escribieran en una tarjeta, de forma anónima, qué deseo pedirían ellos. Después mezclaríamos todas las tarjetas y leeríamos algunas en voz alta, intentando adivinar qué tipo de persona podría haber escrito cada deseo. Esta actividad no solo despierta la curiosidad, sino que introduce de manera natural uno de los motores principales del libro: la búsqueda de aquello que cada personaje anhela, incluso cuando no sabe formularlo del todo.

Durante la lectura, propondría trabajar con las atmósferas y emociones de la novela a través de una actividad musical. Cada grupo escogería un capítulo, un momento o un personaje y elegiría una canción que, según ellos, sea representativo para él. Junto a la canción, deberían justificar brevemente su elección y seleccionar una frase que represente ese clima. Con todas las aportaciones crearíamos una playlist colaborativa que acompañaría al grupo durante todo el proyecto lector y ayudaría a profundizar en la lectura desde un lenguaje que les resulta familiar. Por último, al finalizar la novela, me gustaría que los alumnos participaran en una actividad algo más creativa. Podrían, por ejemplo, elegir un personaje y escribirle una carta desde el futuro, imaginando qué le dirían a esa versión adolescente después de haber superado las experiencias del libro o, alternativamente, ya que es tan solo la primera publicación de una saga, podrían tratar de imaginar cómo podría continuar la historia (impulsándoles así a practicar la escritura creativa). Como alternativa o como actividad extra, también podrían hacer una pequeña investigación sobre lo que son las líneas ley y compartir sus resultados en un debate grupal.

En definitiva, considero que La profecía del cuervo es un libro que recomendaría porque tiene la capacidad de hablarle a lectores muy distintos: jóvenes que buscan aventuras, que están viviendo sus primeras veces, que necesitan verse reflejados en personajes complejos... Es una historia que combina magia, misterio y emoción con una sensibilidad que deja huella, y que puede convertirse en una puerta de entrada preciosa para que muchos alumnos descubran que leer no es una obligación, sino una forma de explorarse a sí mismos.


domingo, 23 de noviembre de 2025

El eco de lo pequeño: las clases de lengua

Hasta el momento no he tenido la oportunidad de verme cara a cara con un aula repleta de alumnos cuyo aprendizaje dependa de mi capacidad para despertar, a un tiempo, el conocimiento y el interés. Quizá, por esta razón, cada vez que trato de imaginarme dicho escenario, termino cayendo en la construcción de escenarios penumbrosos y terroríficos, esbozos de las situaciones más espantosas y los fracasos más aterradores. No obstante, esto no ha impedido que entre las nubes de esos temores se vislumbren los rayos del verdadero deseo latente en mí, el deseo de crear una clase que constituya un espacio de formación académica y personal. Desde el primer momento en que me planteé la idea de dedicarme a la enseñanza, he mantenido en mente un mismo objetivo: despertar en los jóvenes que pasen por las mesas de mi aula el deseo genuino de saber, bajo la convicción de que los procesos de conocimiento más significativos comienzan cuando florece la curiosidad del alumno, cuando se alcanza la motivación intrínseca. Mi aspiración esencial es que los estudiantes quieran aprender antes incluso de comenzar a aprender, para que así el conocimiento pueda adquirir un arraigo. Por ello, no me gustaría caer en una enseñanza con muchos qué y pocos por qué, cuyos contenidos les parezcan a los alumnos material alienado de su realidad. 

En mi clase ideal, el aula se alzaría como un pequeño mundo en germinación, un territorio donde cada alumno pudiera despertar y desplegar sus propias rutas de sentido y donde la palabra (siempre viva, siempre en tránsito) actuara como puente entre lo que somos y lo que podríamos ser. Imagino un espacio en el que la literatura no llegue como un visitante remoto, sino como una presencia palpitante que susurre preguntas, que conmueva y que abra grietas en las certezas juveniles. Un lugar donde mi voz no imponga un cauce, sino que invite a un diálogo de voces múltiples y silencios fértiles. Me gustaría que cada clase respirase como un organismo vivo y que el aprendizaje no sucediera como un acto mecánico, sino como un descubrimiento que se comparte y transforma. Porque solo así concibo un aula verdadera: un espacio en el que el conocimiento no se deposita, sino que florece, un espacio donde nadie salga igual que entró, ni siquiera yo misma como docente

Espero también poder construir un aula donde atreverse a pensar, preguntar o cuestionar no sea percibido como un riesgo. Un lugar en el que cada estudiante sienta que ninguna idea nace equivocada, porque todo pensamiento (aun el más torpe o el más incierto) constituye un peldaño hacia una comprensión más honda. Me gustaría desterrar la noción del “error” y sustituirla por la conciencia del “proceso” como camino: un recorrido en el que cada intento revela un matiz y cada tropiezo abre una pregunta que merece ser escuchada. Aspiro a que mis alumnos comprendan que pensar no es acertar, sino buscar; que razonar no es alcanzar la respuesta perfecta, sino reconocer la belleza de construirla; y que reflexionar no es dudar de uno mismo, sino avanzar con la mente despierta. En ese espacio, lo importante no sería la precisión inmediata, sino el deseo de explorar. Allí, cada palabra dicha y cada silencio pensado tendrían el mismo valor: el de evidenciar que el pensamiento sigue vivo.

Además, estoy convencida de que nada de lo que sucede en el espacio de clase se agota en el instante en que ocurre: cada chispa de comprensión, cada curiosidad que se despierta o cada idea que se formula termina tejiéndose en la memoria del alumno y acompañándolo mucho después, en sus decisiones, en su modo de habitar el mundo, en la mirada con que afronta lo desconocido. La educación opera así, de forma casi imperceptible, como una siembra delicada que germina lentamente y cuyo florecimiento impregna toda la realidad que nos rodea. Ese es, al fin y al cabo, el eco de lo pequeño: la certeza de que lo que se aporta en una clase verdaderamente viva puede prolongarse en la vida entera de quien la recibe y de quienes lo rodean, extendiendo hacia la sociedad un pensamiento más lúcido, una mayor sensibilidad y un modo más humano de estar en el mundo. Es, en esa resonancia, donde encuentro yo el sentido último y más profundo de mi vocación docente.

lunes, 27 de octubre de 2025

Autobiografía ficticia: el relato de Singer

Buenas noches. Mi nombre es Singer y esta de aquí es mi historia. 




















Reflexión sobre el uso de líneas de tiempo

Las líneas de tiempo se podrían usar en la asignatura de lengua y literatura para ilustrar el argumento de las obras, ubicar autores y obras dentro de sus movimientos literarios, relacionar la vida de un escritor con los hechos históricos de su época, comparar la evolución de un género o estilo literario, o incluso para seguir los cambios del idioma a lo largo del tiempo. También podrían servir como actividad de autoevaluación, en la que el alumnado debería construir su propia línea de tiempo para ilustrar cómo ha percibido su propio proceso de aprendizaje. 

Mi seudónimo

Mi seudónimo es Parazosa (escritora de novela-ensayo de crítica social basada en humor satírico con inspiración en el absurdo) 

La construcción del argumento de la obra se ha basado en el resultado del lanzamiento de 3 dados que ha terminado de la siguiente manera:


Sinopsis de "Ensayo sobre la quietud voluntaria"

En un mundo donde incluso las ovejas deben presentar el documento de identidad para entrar al matadero, en el que la libertad se mide en formularios y entrevistas, el peor peligro que uno puede encontrar es la nada, la quietud. En medio de la maquinaria de control que mantiene en movimiento el vertiginoso tiovivo del devenir vital, una mujer opta por tomar un camino alternativo o, mejor dicho, por no tomar ningún camino. Inés Parada se despierta un martes cualquiera a las nueve de la mañana y toma una decisión revolucionaria: dejar de avanzar. Sin explicación alguna, entre un momento y otro, se detiene. Su gesto, la pausa absoluta de su existencia, desata una confusión inicial que va evolucionando hacia una crisis colectiva. 

Con el tiempo, a petición de su familia y amigos, los psicólogos y expertos tratan de dar un diagnóstico a su estatismo. En torno a su quietud, se organiza todo un ecosistema de discursos: informes, entrevistas y, como no, teorías conspiranóicas que recorren hasta el rincón más oscuro de Internet. Sin embargo, Inés no se encuentra mal. Inés no tiene ningún problema. De hecho, podría decirse que tiene menos problemas de lo normal. Desde su posición, inmóvil, observa con la serenidad de quien ya no tiene nada que demostrar. Ella ya sabe lo que hay al otro lado de la respuesta que todos buscan. 

Actividad de expresión oral: Si el personaje pudiera hablar libremente

Una actividad de expresión oral especialmente interesante podría plantearse a partir de la recomendación lectora compartida en este blog par...